A través de este proceso concursal, el deudor obtiene una serie de beneficios, entre los que destacan los tres siguientes:

1.- Protección del patrimonio. Los acreedores no pueden iniciar acciones judiciales contra el deudor, y las ejecuciones iniciadas (embargos y apremios) quedan en suspenso durante la tramitación del proceso.

2.- Suspensión del devengo de intereses. Durante la tramitación del procedimiento concursal la deuda contraída no devengará intereses.

3.- Convenio-Liquidación. El concurso acreedores proporciona un marco en el que el deudor podrá negociar su deuda, permitiéndose quitas o descuentos en la misma de hasta un cincuenta por ciento, y esperas de hasta cinco años. En defecto, de acuerdo el concurso de acreedores se convertirá en el mecanismo de liquidación de la empresa o patrimonio del deudor.